Que no participaron del proyecto, que están sorprendidos y que lo revisarán. En el municipio capitalino parecen tomar con pinzas la norma sancionada la semana pasada por el Concejo Deliberante, mediante la que se modificó el Código de Planeamiento Urbano (ordenanza 2.648/98). La ley que regla la urbanización en la ciudad fue cambiada para permitir la construcción de cocheras en los pulmones de manzana de los edificios en altura (espacios verdes, libres de edificaciones en los centros de las cuadras). La medida comprende a toda la zona dentro de las cuatro avenidas del casco histórico de la capital: Avellaneda-Sáenz Peña, Sarmiento, Roca y Mitre-Alem.
"La trataron cuando no estaba. Nos sorprendió porque el municipio no participó (del proyecto). Cuando tome contacto con la ordenanza podré brindar más información", respondió a LA GACETA el subsecretario de Planificación Urbana, Luis Lobo Chaklián, acerca de qué hará el Ejecutivo municipal. Tanto el funcionario como el intendente, Domingo Amaya, se encontraban en Chile cuando la iniciativa fue tratada y avalada por el Concejo Deliberante. El arquitecto añadió que se analizará el impacto que tendrá la ordenanza y, en caso de ser negativo, se evaluarán posibilidades para revertirlo con otras medidas. Si es que el intendente decide vetar la norma, el cuerpo deliberativo podrá insistir para su vigencia, aunque en ese caso necesitará de los dos tercios de los votos. El jueves, el proyecto contó con el aval de los 10 ediles oficialistas (amayistas y alperovichistas) presentes.
De todas formas, ya en octubre el municipio había enviado al cuerpo deliberativo un proyecto similar, para que los pulmones de manzana del microcentro puedan ser empleados para la construcción de galerías comerciales. En diciembre, la iniciativa había sido modificada por concejales oficialistas. Los ediles decidieron ampliar la zona de influencia y el destino, de manera tal que los pulmones pudieran ser transformados en cocheras dentro de las cuatro avenidas. "La modificación del Código constituye, indudablemente, una medida de graves consecuencias para el futuro de la ciudad", advirtió el
presidente
del Colegio de Arquitectos de Tucumán (CAT), Juan Ramazzotti. Argumentó que la "liviandad" y la "inconsistencia" de los justificativos usados por los ediles para su aprobación evidenciaron la falta de análisis y de debate por parte de especialistas, clave para modificar una norma de impacto social, según consideró.
"Los planteamientos imprevistos, los métodos inconsultos y las decisiones apresuradas, lejos de expresar una legítima voluntad de mejoramiento, alientan suspicacias acerca de posibles contenidos espurios que eventualmente podrían interpretarse como mandatos provenientes de presiones ejercidas por intereses privados allegados al poder o con reconocida capacidad de lobby", condenó.
Ramazzotti aseveró que no existen soluciones simples a problemas complejos, como el tránsito. Al respecto, afirmó que todas las acciones en pos de resolverlos deben subordinarse a los lineamientos estratégicos de desarrollo urbano. "Reaccionar descontextualizada y espasmódicamente frente a síntomas ostensibles que expresan desequilibrios estructurales, conlleva un alto riesgo de error y, por lo mismo, representa una torpeza conceptual, si no una irresponsabilidad en el ejercicio de esa gestión", cuestionó.